No me ven pero estoy aquí...
No me ven pero estoy aquí, con
ustedes,
aferrado en la risa, en los
gritos, en los zapatos… en la consigna.
Traigo muchos alfabetos y letras
que salen desde todos los centros.
Hoy le toca a la letra R y
a la letra A.
R, de resistencia,
de refugio,
de rebeldía que retumba joven,
vieja, niña, madura, rebelde.
R, de revolución.
Revolución la voz, el canto, la
marcha, la Prepa, la Universidad, los uniformes… los estudiantes, los maestros,
las maestras, los que nos miran, los que nos entienden, los que dudan, los que
se emocionan, los que les late rápido el corazón, los que se acercan… los que
vienen.
R, de razón:
Razón para salir, correr,
levantar las manos, mirar al sol, inundar la garganta con razones.
Razón para protestar
Para no callar
Para inventar días que no tengan
otro día como el día que no nos dejan terminar los que nos tienen miedo.
R, de resistencia, de
renacimiento, de revueltas, de resurrección, de reacción… de R E S P E T O.
Si, la R, nuestra R que nos hace
uno y muchos más que uno.
La R que resuena en Soy 132, en
Cherán Michocán, en los maestros de la CNTE, en los asesinados de la Normal de
Ayotzinapa, en los liberados de Atenco, en los chiquillos indomables de Chile,
los OKUPAS de Madrid, de Nueva York, los jóvenes egipcios.
¡Somos la R que no se raja!
Pero ahí adentro (en la
Subprocuraduría)
Hay una R
Una R ruín, ramera, rastrera,
repugnante
Es la R de Ricardo Granados, el
ministerio público fabricador de desgracia, de delitos, de culpables.
Ricardo Granados Rete Rata Roto Reptil
de procuraduría y de peña nieto,
Hacedor de historia mentira
ignominia, que matas dos veces, tres veces, cinco veces a un muerto… una vez
cada año, una vez cada vez que escribes una letra en tus sanguinarias actas y
actuaciones; cada vez que tecleas tus resoluciones de fantasía maldita, cada
vez que tus emisarios torturan, cada vez que tus leyes te gritan desde el
retrete.
Pero las erres para ti no
terminan, las traen tus hijos en la tarea escolar, las trae tu mujer en la
bolsa del mandado, las traes en la cartera, en tu portafolios, en tus uñas, en
tus colmillos envenenados. Las traen tus amigos peritos y tus jefes, cuando les
limpias las botas.
Mi R para tí no es de Rencor,
pero tampoco de respeto.
Mi R de Refugiado, de resiliente,
de re necio, te la cambio por la A:
Agua, Altura, Apertura, Amplitud,
Acción.
Nos toca la A. AAAAAAAAAAAAAA
Alegría que Alimenta el Alma
Que nos guía en los caminos
oscuros y que nos prodiga enseñanza cuando estamos juntos, cuando estamos
marchando, cuando nos estamos apoyando, cuando nos estamos A M A N D O.
A, de amigos que se juntan y se
separan, se separan y se juntan, y se encuentran y se desencuentran pero se
crecen y se reinventan.
A, de arcángeles luminosos
llegados a la tierra, a las calles de Texcoco para gritar bAAAAAAAsta.
A, de acá nosotros, los que no
aceptamos más, allá ustedes los del Abuso, los que se empeñan en retener la
noche de tortura, de crimen con cara de
justicia.
A, de Agradecido. Agradecido
infinitamente con cada muchacho, con cada muchacha, con cada estudiante que hoy
nos enseña y que hoy se trajo la escuela hasta aquí,
Agradecido con R de Rabia, pero
con A de Adelante.
Agradecido con los maestros y las
maestras, mis hermanos y mis hermanas.
La A que entrego a ustedes para
que la guarden en el bolsillo y la entreguen a su mejor amigo, a su hija, a su
pareja… a su enemigo… es la A, de amor.
Oscar Hernández Neri
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